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NOTAS DE PRENSA |
RAFAEL DI TELLA, POLEMIZA SOBRE
RICOS Y POBRES
Asunción, Paraguay,
Domingo 18 de Noviembre de 2007
Política
Las denuncias de corrupción
mueven a los electores hacia la
izquierda.
Rafael Di Tella, profesor de
administración de negocios de
Harvard, afirma en esta
entrevista que las denuncias de
corrupción mueven al electorado
hacia la izquierda. Invitado por
el Centro de Políticas Públicas
de la Universidad Católica, el
catedrático polemiza. Dice que
en EE.UU. los pobres quieren a
los ricos.

Rafael Di Tella.
- ¿Usted es pariente del ex
canciller (Guido) Di Tella
(ministro de Relaciones
Exteriores de Carlos Menem entre
1991 y 1999)?
- El fue mi padre (murió el 1 de
enero de 2002, a los 71 años, de
un accidente cerebrovascular).
Soy el quinto, el último de la
familia. Venía con él a
Paraguay. Le gustaba mucho
viajar al interior.
- ¿Cuál es su especialidad en
Harvard?
- Soy profesor en la cátedra de
administración de negocios de la
Universidad de Harvard.
- ¿Cuáles son los temas que se
plantean, que son motivos de
análisis después de este auge de
gobiernos izquierdistas en
América Latina?
- La cuestión es por qué la
gente no vota por el capitalismo
y este fenómeno de la izquierda
que parecía sepultada en 1990.
- ¿A qué se debe? ¿Es la
corrupción de los gobiernos de
derecha?
- La corrupción influye sobre
las creencias. Los socialistas
atribuyen a la corrupción del
sistema capitalista. La
izquierda explota el siguiente
hecho. Cuando la gente percibe
que los ricos se hicieron ricos
gracias a la corrupción, ellos
votan para confiscarlos. Eso
pasa acá y en los Estados Unidos
y en todas partes del mundo.
Entonces, una cosa que la
izquierda explota es que los
ricos, en la Argentina, en
Paraguay o en Brasil, no son
queridos por los pobres. En
cambio, en Estados Unidos, los
ricos son queridos por los
pobres.
- ¿Los pobres quieren a los
ricos en Estados Unidos?
- Es lógico. La percepción de
corrupción, amiguismo y
favoritismo en los negocios con
el Estado
deslegitima el capitalismo.
Nadie querría participar de un
sistema capitalista cuando está
tan sesgado en contra de
nosotros y a favor de los
poderosos. ¿A usted qué le
parece?
- ¿Por qué son atractivas para
el público las propuestas de la
izquierda?
- Porque el público asocia a los
ricos con la corrupción. En
nuestros países, la gente no
quiere a los ricos. En Estados
Unidos los pobres quieren a los
ricos.
- ¿Cuál es el fenómeno?
- Porque, en Estados Unidos, los
ricos están asociados con
productos. Por ejemplo, Bill
Gates está asociado a las
computadoras, a Microsoft, el
apellido Ford está asociado con
los autos. Acá, los ricos de
Paraguay, ¿quiénes son?
- Son sinónimos de corruptos...
Salidos de sociedades con los
gobernantes corruptos de turno.
- Claro. El problema que hay es
que esta clase de ricos no son
queridos. Entonces, hay dos
posibilidades...
- Son ricos de la noche a la
mañana, sin ninguna preparación
más que su habilidad de
emparentarse con el poder.
- Hay dos posibilidades. No se
sabe si es cierto o si es la
percepción. A mí no me importa
si es cierto. A mí lo que me
importa es que con la percepción
es suficiente para que se
deslegitime a todos los
capitalistas, los buenos y los
malos. Entonces, lo que me
parece central para que el
capitalismo sea vibrante es que
se defienda la idea de que es un
sistema justo. En Latinoamérica,
la gente vota más con el
corazón. No vota por su
bolsillo.
- Todos atacan y le endilgan al
llamado “sistema neoliberal”.
Argumentos hay desde la Iglesia,
desde el centro hasta el último
de izquierda.
- El problema es para la gente
que le gusta el capitalismo. Lo
que se tiene que trabajar es
sobre la imagen que tienen los
pobres de los ricos.
- ¿Cómo?
- Tratando de que haya más
reglas que se cumplan, que por
ejemplo los ricos que violan las
leyes
vayan presos, que haya una mejor
administración de justicia, que
la justicia no se contamine con
la política.
- ¿Privatizar, también?
- Yo estoy en contra de
privatizar, así, todo. Es un
error...
- Después de aquella experiencia
argentina (de Menem).
- Hay muchas razones. Cuando uno
hace eso y no tiene reguladores
buenos, la sociedad se convence
de que fue una mala idea y vota
contra todo lo que sea
capitalista. Por eso hay que
tener mucho
cuidado con traer ideas muy
extremas a una sociedad que no
tiene la percepción de que la
distribución de la riqueza es
justa.
- Más que una cuestión entre
capitalismo y socialismo, lo que
la gente quiere es un líder que
lo saque del atraso y la
miseria.
- Yo también creo que es así.
Hay una desesperación por
encontrar a líderes más
creíbles. Me parece que eso es
muy difícil, porque la moneda de
cambio de la política son las
acusaciones de corrupción...
Todo el mundo está acusado de
corrupción.
- Pero siguen ahí impunes. En
Paraguay casi no hay corruptos
presos y es el país más corrupto
de Sudamérica, según las
encuestas.
- El problema es ese, cuando la
justicia no limpia el sistema
diciendo: “este sí, este no”, la
justicia misma es señalada como
parte de la estructura corrupta
del sistema. Al final es una
competencia para ver quién de
los corruptos grita más fuerte,
total la justicia no actúa. Hay
dos cosas que suceden. Hay gente
que cree que hay mucha
corrupción, más de lo que hay, y
hay gente que cree que hay
impunidad, que los corruptos
compran la justicia. Se termina
pidiéndoles disculpas. Se
declaran falsas las denuncias.
Terminamos en un equilibrio
donde todo el mundo sospecha de
todo el mundo. El pueblo
finalmente vota por recetas más
confiscatorias, más impuestos,
más regulaciones. Se generan más
corrupción y más percepción de
corrupción. Caemos en una trampa
de corrupción y de pobreza. Las
denuncias de corrupción mueven
en general al electorado hacia
la izquierda. Es nefasto dejar a
un lado las denuncias de
corrupción. Para eso necesitamos
fortalecer la justicia, que haya
capacidad e independencia para
investigar.
- ¿Cómo ve la evolución de esta
competencia entre la izquierda y
la derecha?
- Los sistemas políticos
compiten por crear ilusión.
Mientras los capitalistas
latinoamericanos no logren
convencer al pueblo para que los
vote por ilusiones, por amor, no
por interés... Esa es la gran
conquista que logró Estados
Unidos, el sistema capitalista
americano. La gente de derecha
viene y le vende un cuento, una
ilusión, de que es justo que un
talentoso sea rico, que
cualquier pobre puede llegar a
ser rico, que puede llegar
adonde quiera, hasta inclusive
ser presidente. Es como una
especie de idea idílica.
- De que somos todos iguales...
- Exacto. Y eso es algo que en
Latinoamérica los capitalistas
no logran vender. Ese es un gran
problema. Entonces, es mucho más
fácil vender el cuento de la
solidaridad. “Nosotros vamos a
ser más justos que ellos porque
vamos a redistribuir la
riqueza”.
- De los ricos...
- Claro.
- Más impuestos “para beneficiar
a los pobres”.
- Yo no tengo una opinión sobre
cuál me parece mejor.
Simplemente estoy describiendo
cuál me parece el estado de la
competencia política acá en
Latinoamérica, en Africa, en
Europa del Este...
- Esta región es la que no
termina de decolar, y a Estados
Unidos ya no parece importarle
que se vengan los gobiernos de
izquierda.
- Es cierto. Hay un gran
desinterés de Estados Unidos por
Latinoamérica. No termino de
entender por qué. Es un problema
de comunicación. Es la falla de
la comunicación, tanto de las
relaciones exteriores
latinoamericanas o las
americanas. No nos entendemos.
Ellos no entienden por qué
nosotros desde el sur rechazamos
el sistema americano. No
entienden por qué hay tanta
antipatía hacia Estados Unidos.
Nosotros tampoco podemos
explicar por qué nos parecen
malas muchas de las cosas que
nos proponen.
- Y ahí se presentan proyectos
como el de Chávez y otros que
quieren imitarlo...
- Hay un vacío completo de
liderazgos y, de vuelta, de
ilusiones. Lo que es
sorprendente es la
cantidad de gente que le cree a
Chávez, no que le interesa el
dinero. A todos nos gusta la
plata de Chávez. Pero lo que es
sorprendente es la cantidad de
gente que le cree a Chávez,
siendo que la performance
económica de Chávez no fue mala
sino catastrófica.
- Pero tiene credibilidad...
- Eso es lo insólito, la
credibilidad que tiene.
- ¿Cuál es la explicación que le
da usted?
- Es una mezcla de cosas,
primero por la confusión, la
plata del petróleo, sobre si es
realmente él. Puede ser que
también que guste la venta de un
modelo alternativo al americano,
que (Chavez) lo vende con mucha
pasión y alguna gente le cree.
Eso es lo sorprendente. Si le
hubiera ido un poquito mejor
económicamente sería una
situación muy difícil para
Estados Unidos.
- Hay otros gobernantes que le
siguen los pasos, aunque parece
que es para captar sus generosos
capitales...
- Es cierto, pero Evo Morales,
sorprendentemente ha sido más
centrado, menos extremista de lo
que la gente piensa y dice. El
ha tenido un gobierno,
relativamente de centro. No
parece que se lo pueda acusar de
ser demasiado de izquierda. Ha
renegociado los contratos
petroleros pero no me parece que
haya sido particularmente
ofensivo.
- Es aceptable, dice usted...
- No diría que es prueba de que
hay una revolución socialista en
Bolivia. Todo lo contrario. Me
parece que está haciendo un
gobierno muy lógico...
- Pero tampoco nunca llegó
Bolivia al extremo de estar a
punto de dividirse en dos, entre
oriente y occidente..
- Hay muchos problemas, pero lo
que quiero decir es que no es
producto de que Evo Morales es
muy
extremista de izquierda. Me
parece un gobernante bastante
centrado. Lo mismo pasa con
Kirchner. Es acusado de ser muy
de izquierda pero no es cierto
eso. Ha tenido un gobierno
relativamente
moderado en muchas dimensiones.
No defiendo muchas de las cosas
que hizo, como la intervención
del index, que me parece
repugnante. Pero por otro lado,
fiscalmente, ha hecho muchas
cosas que no lo ponen dentro de
una izquierda... Me parece que
hay un poquito de exageración en
cuanto a cuan lejos están
dispuestos a ir los gobernantes,
pese a que es cierto que sigue
habiendo una demanda por
populismo y demanda de izquierda
del electorado. Eso es
interesante y sorprendente.
holazar@abc.com.py
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